Cambapu, nueva fusión rítmica de un joven arpista paraguayo

Foto: El arpista Francisco Giménez en su visita al Paraguay, en julio de 2009.

En busca de nuevos rumbos para la música nacional, Francisco Giménez, quien reside entre Argentina y Paraguay, lanza un innovador estilo, en el que une la galopa con la polca y variedad de ritmos afroparaguayos.
Por Sergio A. Noé Ritter

“Más que un hallazgo, el cambapu es el resultado de una búsqueda que combina música paraguaya con ritmos y acentuaciones de tinte afro del grupo Kamba Kua”, reveló el arpista Francisco Giménez, respecto a su flamante innovación.
El músico, que próximamente lanzará un nuevo disco, visitó brevemente Paraguay en julio (2009) pasado, antes de iniciar una nueva gira por Argentina.
En dicho país, lanza su octavo y último material discográfico: ‘El incomparable estilo de Francisco Giménez’, con polcas, guaranias y chamamés.
Con música de varios compositores locales, el disco incluye un tema con el estilo cambapu, que significa un adelanto de otro disco -aún en preparación-, que incluirá temas creados con su innovador género.
Refiriéndose a su nuevo ritmo, el arpista reveló que se trata de “un seis por ocho, donde el movimiento del bajo se inspira en la galopa, y la guitarra combina dos movimientos fusionados, con una polca amalgamada con acentos rítmicos de Kamba Kua”.
Como resultado, dijo, se obtiene el cambapu. “No es ni polca, ni galopa, ni ritmo africano, aunque suena a Paraguay, pero con reminiscencia negra”.

SU INFLUENCIA
Giménez se considera como “el paladín y el mayor difusor de la avanzada”, ritmo creado en los 80 por Óscar Nelson Safuán.
Con unos inicios polémicos, la avanzada -que mezcla polca y guarania- se constituye hoy como una de las grandes inspiraciones que marcaron la carrera musical de Giménez.
“Con ciertos tintes de avanzada, el cambapu se diferencia en la carencia de la guarania, proponiendo una melodía más armónica y rítmica, aunque sin abandonar la inspiración folclórica”, detalló el arpista.
Más que una creación, esta música significa un rescate, ya que “recurre a una fuente rítmica en vías de extinción, tratando de perpetuar el elemento negro, que también forma parte del mestizaje nacional”, explicó Giménez.
Para setiembre de 2009 prevé presentar al público su nueva propuesta musical. Actualmente, el cultor del arpa se prepara para los conciertos en Buenos Aires, Quilmes y otras localidades argentinas.

CARRERA
La trayectoria del guaireño Francisco Giménez comienza desde joven. En 1988, con tan solo 16 años, obtiene el primer premio en el Tercer Festival del Arpa Paraguaya, el cual le permite ir a Europa. Viaja junto al grupo Paraguay Ñe’ê por una gira de dos meses. Luego, prolonga su estadía en Suiza, tras ofrecer conciertos permanentes con el conjunto Los Pérez y Pérez, radicándose por 6 años en dicho país.
En 1998, se desempeña como artista oficial para los Juegos Olímpicos de Nagano (Japón), país al que viaja esporádicamente para ofrecer conciertos y clases magistrales.

“SAFUÁN FUE UNO DE MIS MENTORES”
Según Francisco Giménez, la aparición de la avanzada dentro de la música paraguaya marcó una tendencia en él, pese a ser criticada.
“Óscar Nelson Safuán creó gran polémica cuando lanzó la avanzada en los ochenta. Su primer tema titulado Avanzada sembró molestias entre los músicos, generando más críticos que defensores”, relató Giménez.
Reveló, además, que su primer contacto con el músico fue en el Festival del Arpa Paraguaya, en 1987, donde Safuán fue jurado.
“Estando en Europa el periodista y director del grupo Paraguay Ñe’ê, Mario García Siani, me comentó la vuelta de Safuán al Paraguay, en 1992. Por ello, volví al país para contactar con el músico e interiorizarme de la avanzada”, recordó Giménez.
En 1993, tras una breve vuelta a Suiza, Giménez comienza a componer sus propios temas al ritmo de la avanzada.
“Musicalmente crecí -en los noventa- con la influencia de Safuán. También tocaba en sus conciertos, y participaba en sus discos. Hacia 1997, comenzamos la etapa discográfica, donde él hacía los arreglos -oficiando de director artístico-, incluyéndome como artista solista”, expuso Giménez.

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Alejo Marcelino Noutz: Un sacerdote y educador francés que amó al Paraguay

Imagen: Marcelino Nouz, diseñado por Enzo Pertile.

El religioso católico Alejo Marcelino Noutz (1892-1963), oriundo del sur de Francia, fue un gran formador, además de músico y literato. Vivió gran parte de su vida en el país. La canción Patria Querida es su gran legado.

Por Sergio A. Noé Ritter

Uno de los testimonios biográficos más cercanos y fidedignos de la vida del reverendo Marcelino Noutz se encuentra en el libro Historia del San José, escrito por el padre César Alonso De las Heras, quien fuera en vida uno de sus hermanos en la congregación religiosa a la que pertenecían.

Pese a las escasas páginas dedicadas a Noutz, De las Heras y otros historiadores ven en el religioso a un gran hombre y educador de varias generaciones.

Noutz nace en Eaux-Chaudes, en la zona de Béarn y Pirineos Atlánticos, situado al suroeste de Francia, el 7 de enero de 1892.

“Su infancia es alegre y vivaz, en esos valles hermosos que imprimirán para siempre en su alma el amor a la naturaleza. Le gustaba contar pintorescos cuentos de su infancia y de su adolescencia”, relata Alonso De las Heras.

Tras manifestar su vocación al sacerdocio, recibe su formación de bachiller y de seminarista en la Congregación del Sagrado Corazón de Jesús de Betharram.

Debido al cierre de las congregaciones religiosas en Francia en aquellos tiempos, culmina su secundaria en el Castillo de Lesves (Bélgica), según los datos consignados por el padre César.

Sus estudios de filosofía y teología los realiza en Belén, Palestina, pero sin culminarlos. Deja ese lugar en 1914, a instancias del gobierno turco, que expulsa a los religiosos.

La salida del Medio Oriente lo hace viajar por Beirut, Damasco y Líbano, hasta recalar en Pireo y Atenas (Grecia), y luego desembarcar en Brindisi, ciudad sureña de Italia, situada a orillas del mar Adriático.

A inicios de 1915, llega a Roma, para luego trasladarse a España, donde en Fuenterrabía acaba sus estudios. Su ordenación sacerdotal lo realiza en 1917, en Vitoria (España), capital en aquella época del País Vasco.

EN PARAGUAY. En 1918, en plena Primera Guerra Mundial (1914-1918), un grupo de religiosos de la Congregación del Sagrado Corazón de Jesús de Betharram, llega al país. Entre ellos estaba el padre Marcelino Noutz.

Este religioso, así como sus compañeros, son destinados al tradicional y hoy centenario Colegio de San José de Asunción, fundado en 1904.

En ese entonces, los liberales ejercían el gobierno nacional y se sucedían las guerras civiles.

Pronto, Noutz llegó a querer al país, a su juventud y en especial, a su colegio. Allí, se dedicó, con gran fervor y pasión, a la educación de una camada de paraguayos.

Se oye decir a De las Heras que Noutz era diligente y entusiasta en todo, e incluso, un buen poeta, músico y maestro.

Noutz, que adoptó como propia esta nación, acompañó de cerca las vicisitudes de la patria, entre ellos, la Guerra del Chaco (1932-1935). Incluso, el religioso hizo suyo la pena y tragedia de los combatientes, además de festejar las victorias contra Bolivia.

Durante los triunfos de la contienda chaqueña, cuenta el padre Alonso De las Heras, los alumnos “salían a la calle a cantar a plena voz ‘Patria Querida’. En una ocasión, llegados al hospital militar, alzan a Noutz en una silla, y en medio de un indescriptible entusiasmo exaltan con épico acento el valor y el denuedo del soldado paraguayo”.

Aunque Noutz compuso también otras canciones, solo Patria Querida logró arraigarse en el caro afecto de los paraguayos, que consideran al canto un himno de alto valor patriótico.

Su faceta musical: Patria Querida

“Patria querida somos tu esperanza, somo la flor del bello porvenir…”, reza parte de la estrofa del estribillo del canto, que sin dudas, inmortalizó al reverendo Noutz.

Se trata de El himno a la Raza, más conocido por todos como Patria Querida. La canción se presentó oficialmente en una fiesta olímpica organizada por el Colegio de San José, el 12 de octubre de 1923.

El sacerdote Alonso De las Heras nos relata que en el evento, efectuado en la cancha del club Olimpia, en el Parque Caballero, asistieron unos 200 alumnos.

También acudieron al acto el presidente de la República, ministros y altas autoridades de aquel entonces. Sigue añadiendo De las Heras, que los juegos comenzaron a las 15.45 y se extendieron hasta las 18.30. Tras el término del acto, vino la grata sorpresa.

Se ejecutó Himno a la Raza —que quedaría con el nombre definitivo de Patria Querida—, con letra de Noutz.

La melodía se inspiraba en la célebre marcha francesa de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), conocida como La Madelon. El religioso tuvo como gran desafío adaptar su letra a la métrica que le exigía la música.

Según De las Heras, “se consiguió acompañamiento de piano y el padre Bordenave -entonces director del Colegio de San José- había obtenido del ministro de guerra el concurso de la banda militar. El director de esta banda -el recordado maestro Remberto Giménez- hizo la armonización”.

Y agrega quien fuera su colega: “En la víspera se hizo un ensayo general y todo quedó listo para el 12 de octubre (de 1923) con la letra al dorso del programa. Las voces de los 200 alumnos se elevaron así sostenidas por la banda militar: pasó un viento de entusiasmo y un escalofrío a flor de piel en toda la concurrencia. Truenan los aplausos por doquier y los alumnos desfilan orgullosos entre las dos hileras de la multitud que sigue aplaudiendo”.

Este estreno musical, descrito con lujo de detalles por Alonso De las Heras, solo llega a transmitir parte del gran impacto que causó a los oyentes de aquella época.

Desde entonces, el padre Noutz ya llegó a vislumbrar en vida la música que fuera de gran predilección por el pueblo paraguayo. Gracias a este legado, el patriotismo se vio enaltecido.

Anécdotas

• En su faceta de escritor, se destacó como poeta, además de dejar un sinnúmero de sermones registrados. Gran parte de sus trabajos, sin embargo, están extraviados.

• Escribió en publicaciones estudiantiles y en 1926, con motivo al centenario del nacimiento del Mariscal Francisco Solano López, obtiene el segundo premio en los Juegos Florales, por su poema denominado Resurrección. Formaban parte del jurado, Pedro P. Peña y Manuel Domínguez.

• Entre sus obras también figura el tomo de versos Cantos de la Patria y del Hogar, publicado en Asunción, en 1929.

• También redactó piezas poéticas como Pitiantuta, Colecta de oro (escritas durante la Guerra del Chaco), entre otras más.

• Tras unos incidentes con el gobierno liberal -después de la Guerra del Chaco-, varios sacerdotes -entre ellos Noutz- de la congregación del colegio de San José fueron acusados de guardar simpatía con sectores opositores al Estado, y por tanto, expulsados del país.

• Noutz volvió al Paraguay y en 1942 festeja sus bodas de plata sacerdotales, en medio de la comunidad y un grupo de ex alumnos, quienes le rinden un afectuoso homenaje.

• Ya cerca de su muerte, en 1962, Noutz recibe una medalla de oro de los Asociación de Ex Alumnos del Colegio de San José.

• Tras sufrir una larga enfermedad, que lo lleva a duros padecimientos, el religioso fallece en Asunción, el 2 de marzo de 1963.

• Fue miembro de número del Instituto Paraguayo de Investigaciones Históricas.

• En memoria de su gran legado musical, una de las calles de Asunción lleva el nombre del religioso.

• Actualmente, al ingresar al Colegio de San José, puede verse en uno de sus murales la inscripción del recordado cántico marcial.

Música grabada por el paraguayo José Asunción Flores cumple 50 años

Foto (UH): Óscar Clérici, amigo y mecenas de José Asunción Flores.
La grabación del primer álbum de la guarania sinfónica de José A. Flores celebra sus bodas de oro. El disco se editó mediante Óscar Clérici, amigo y mecenas del músico. Hoy, el material está reeditado en formato digital.
Por Sergio A. Noé Ritter

Este año se cumplen 50 años de la aparición del disco titulado “José Asunción Flores – Orquesta Sinfónica y Coro”, el primer álbum de guarania sinfónica, grabado y dirigido por el reconocido músico compatriota.
La concreción de este proyecto musical fue posible gracias al apoyo de Óscar Esteban Clérici (87), que en ese entonces residía en Buenos Aires.
Este señor, mecenas del músico, apoyó a ciegas el titánico emprendimiento del músico, quien fuera además uno de sus mejores amigos.

Historia. Todo se inicia cuando Flores manifiesta a Clérici la necesidad de dejar a las futuras generaciones un material “para que los instrumentistas y musicólogos enriquezcan el género (la guarania)”.
El maestro enfatizaba que ello sería posible con la grabación de una guarania sinfónica.
Por ello, visitaron dos grandes casas disqueras de aquel entonces en Argentina, buscando algún apoyo para el proyecto.
Pero Flores recibió una gran negativa de las discográficas RCA Víctor y la Odeón, quienes se opusieron a tan costoso emprendimiento, argumentando que la producción no traería ganancias.
Tras el cierre de estas puertas, la postura del mecenas fue clave. “Mi decisión de ayudarlo surgió en mí como algo espontáneo, ante la negativa de estas empresas”, afirma Clérici.
Es así que, bajo las directrices del maestro Flores y con obras de su autoría, se inició el proyecto artístico que finalmente tendría un gran valor cultural.
Se contactó con músicos del profesorado de la Asociación de Músicos de Buenos Aires e instrumentistas del Teatro Colón de Argentina, quienes participaron en la grabación.
Se sumó el coro bonaerense Guarderiana y se conformó un equipo de más de 20 músicos, entre instrumentistas de vientos, cuerda y percusión.
“Todos ellos recibieron, durante los escasos y costosos ensayos, instrucciones del mismo Flores”, relata Clérici.
Las obras se grabaron en un Long Play vinílico, tecnología que en aquel tiempo “era la palabra mayor en música”.
Las grabaciones se hicieron entre octubre y noviembre de 1959, y su distribución, en diciembre de ese año. A fines del 2004, Gustavo Servín digitalizó la obra.
El material, editado originalmente bajo el sello Guarán, está hoy a disposición del público en formato digital, en la puesta que se presenta en el Teatro Municipal como tributo a José Asunción Flores.

“Este disco fue mi mejor inversión”

Tras realizar una importante apuesta discográfica en la guarania sinfónica, el mecenas y amigo de Flores, Óscar Clérici, se muestra satisfecho por los resultados obtenidos.
“No me arrepiento de la elaboración de este material sinfónico. Además, estoy orgulloso de haber contribuido en la historia paraguaya.
Considero que este disco fue mi mejor inversión”, dice con gran alegría.
Clérici revela que prefería realizar la grabación lo antes posible, “ya que el maestro estaba delicado de salud y, además, viajaba constantemente”.
El disco incluye seis temas, entre ellos, guaranias sinfónicas y danzas kyrey.
Formaron parte del álbum las guaranias en versión sinfónicas Mburicaó, Paraguaýpe, Ka′apy y Kerasy; además de los kyrey Obrerito y Ajendu nde sapukái.
Debido a los viajes de Flores y su ausencia en Argentina, la música Paraguaýpe, incluida en el disco, contó con la dirección del maestro Lara Bareiro y el solista cantante Óscar Escobar.
Las grabaciones, realizadas en los estudios de la RCA Víctor tuvieron sus imperfecciones técnicas, según cuenta el mecenas.
“La orquesta sonaba armónicamente bien, incluso te daba piel de gallina escucharlo. La sonoridad del conjunto era emocionante. Pero la técnica de grabación de la RCA, la más avanzada de Argentina en aquel entonces, no logró captar la totalidad de la belleza instrumental”, asegura Clérici.
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La música paraguaya se abre camino en el área digital

El sitio www.musicaparaguaya.org.py sigue vigente en la internet desde hace 11 años. El portal, mantenido por un paraguayo residente en Dinamarca, ofrece música, biografías y datos sobre el folclore del país.

Por Sergio A. Noé Ritter
Desde las frías tierras de Escandinavia situadas al norte de Europa, un señor que orilla los setenta años, decidió mostrar algo de su país al mundo.
Se trata de Bernardo Garcete Saldívar, un paraguayo residente hace más de 30 años en la remota Dinamarca, y que administra la página web http://www.musicaparaguaya.org.py/.
“Todo comenzó como un hobbie allá por mayo de 1998. Concebí el sitio para mitigar -de algún modo- la añoranza que tengo hacia el Paraguay”, comentó Garcete.
Ahora, el también escritor y biógrafo de Luis Alberto del Paraná, visita el país por un par de semanas.
MI DICHA LEJANA. Con la nostalgia de por medio, otra motivación que impulsó a Garcete a realizar la página fue la ausencia de contenidos paraguayos en la internet.
“Pese a que comencé de modo amateur, me sorprendió que al buscar algunos datos sobre los artistas del Paraguay no encontraba nada. Esa ausencia de textos me dolió un poco”, reveló el paraguayo.
Según Garcete, si alguien desea imprimir los textos de su sitio, ” invertiría cerca de 1.200 páginas de papel”.
El portal ofrece a sus visitantes más de 100 biografías de músicos y artistas nacionales, entre ellos Félix Pérez Cardozo, José Asunción Flores y Mauricio Cardozo Ocampo.
También cuenta con numerosos artículos de prensa nacional referentes al folclore. Además, es posible escuchar un sinnúmero de polcas y guaranias en formato mp3.
“La música paraguaya no se concibió de la nada. Por ello, gracias a la sección Paraguay Profundo se comenta sobre la historia del país y el contexto en el que nacen las canciones. Esto ayuda a conocer mejor esta nación”, explicó Garcete.
DETALLES TÉCNICOS. Para realizar la página, el administrador cuenta con un ingeniero en el área técnica y de diseño.
“No es una página comercial, ni tampoco percibo honorarios por mantenerla. Pese a ello, debo pagar el almacenamiento y el registro de la página”, acotó.
Los textos y las músicas de la página poseen sus respectivos derechos de autor. “Solicito a los músicos y a los sellos discográficos el permiso correspondiente.”
Luz María Bobadilla, Berta Rojas, Juan Cancio Barreto son algunos de los tantos artistas que dieron su autorización para difundir sus músicas.
“Se inspiraba en un cancionero”
El espacio, según Bernardo Garcete, es una versión digital de la revista Fa-re-mi que alguna vez tuvo formato impreso. La citada publicación, fundada por Garcete, circuló en Paraguay en la década de los 50 y 60.
El ejemplar “se inspiraba en un cancionero del campo Okára poty kue mi, que contenía letras de canciones populares, entre ellas las de Emiliano R. Fernández”, apuntó.
Por ello, la página se aboca básicamente a “difundir las bondades de la música paraguaya”, explicó.Según los registros, los visitantes del sitio son generalmente europeos y paraguayos dispersos por el mundo.
“No espero ayuda monetaria, ya que si consigo algún apoyo oficial, posiblemente me coarten la libertad de disponer de mi página”, expresó Garcete.
Pese a no tener ninguna preferencia ideológica, Garcete se considera como un “nacionalista moderado”.