Nota sobre La Encarnación. Publicada en el diario Última Hora. Martes, 12 de febrero de 2006. Página 62

Nota sobre la Encarnación
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Texto completo del artículo…
La Encarnación, una iglesia
expuesta al olvido y deterioro
Por Sergio A. Noé Ritter
snoe@uhora.com.py
El estado actual del templo Nuestra Señora de La Encarnación es simplemente alarmante. Si bien se trata de un patrimonio cultural de gran valor, la desidia y el olvido se enseñorean en este sitio.
Los techos del edificio, construido en 1893, están llenos de humedad, al igual que varias paredes. A esto se suman los cables mal instalados en los pilares, los revoques caídos, los ventanales rotos y las telarañas.
“La instalación eléctrica es lo peor que existe. Tampoco tiene una buena iluminación, y ello genera que la zona sea más peligrosa. Las goteras en el techo acarrean excesiva humedad, pérdida de la pintura, así como suciedad y varios perjuicios similares”, expresa la arquitecta Patricia Guillén Balmelli, experta e investigadora sobre el tema.
El templo fue declarado Monumento Histórico Nacional por la Ley 53 del Poder Legislativo, en 1992.
Según la citada legislación, su cuidado está a cargo del Ministerio de Educación, a través de la –entonces dependiente– Dirección de Bienes Culturales. El trabajo debe ser en forma conjunta con el Arzobispado de Asunción.
Pero la Comisión de Restauración del sitio quedó acéfala, tras el fallecimiento de su presidente, monseñor Juan Oscar Usher.
El padre Carlos María Torres, párroco de La Encarnación, indicó que el arzobispo, monseñor Pastor Cuquejo, dará a conocer próximamente los nombres de los nuevos integrantes del referido equipo.
No obstante, la Ley 10.278 del 2007 señala que debe conformarse una Comisión Especial con representantes de varias instituciones para su conservación.
Entre ellas figuran dependencias de la Secretaría Nacional de Cultura, Ministerio de Educación, Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones y la Secretaría Nacional de Turismo.
IMPOTENCIA. “La cultura lo constituyen los edificios, templos y otros monumentos históricos que recuerdan nuestra identidad. Aunque todos somos responsables del patrimonio, nadie finalmente asume las debidas responsabilidades, las cuales se difuminan ante tantos estamentos estatales involucrados”, revela el arquitecto Ricardo Careaga, director general de Patrimonio Cultural, dependiente de la Secretaría Nacional de Cultura.
Al respecto del descuido, el párroco añade: “Siempre existe el peligro de que el olvido y la ingratitud, a los que el hombre es proclive, permitan la total decadencia y ruina (del templo), lo que sería un daño irreparable para nuestra nación, cultura, religión e identidad paraguaya”.
RUBROS. Por su parte, Careaga agrega que ahora no tienen rubros para este templo, y que solo cuentan con un presupuesto de G. 200 millones para los patrimonios en general. “Todavía no tenemos previsto trabajar en la iglesia de La Encarnación, porque no hay rubros. Nuestras prioridades son los museos del interior, que están en peor estado, debido a la desidia estatal”, dice, y asegura que el presupuesto no les permite atender todos los sitios históricos.
HISTORIA. La construcción de La Encarnación, con estilo de catedral europea, se inició en 1893, de manos del arquitecto italiano Juan Colombo. La obra, levantada con los aportes de la comunidad, está muy ligada a acontecimientos nacionales, pues se convirtió en hospital de sangre durante la contienda chaqueña. Además, es la única iglesia del país que cuenta con un órgano a tubos.
Varios sectores del declarado Monumento Histórico Nacional, en 1992, se encuentran sucios, afectados por la humedad y con sus paredes agrietadas. La Comisión de Restauración está acéfala.

Un edificio muy valioso
Para la arquitecta Patricia Guillén Balmelli, experta sobre el tema, este memorable edificio posee una gran importancia patrimonial, ya que guarda “un incalculable valor artístico, arquitectónico, cultural, social e histórico para la nación paraguaya”.
“Los únicos vitrales originales son los que están en la cúpula, diseñados por el arquitecto italiano Juan Colombo. Lamentablemente, los ventanales artísticos de las naves laterales se han perdido, y fueron reemplazados por vidrios amarillos, que estropean el patrimonio en su conjunto. Es necesario realizar un mantenimiento y una restauración completa y urgente de los vitrales de la iglesia”, afirma Guillén.
La perita afirma que el sitio tiene un gran potencial turístico que puede explotarse, pero no se lo valora.
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